Agosto del 2010. Argentina enfrentaba en Dublín a Irlanda. En medio de las acusaciones y peleas cruzadas entre Diego Maradona, Julio Grondona y Carlos Bilardo, Sergio Batista, entrenador que dejó afuera al Sub 20 del Mundial Egipto 2009 ( a pesar de ser el máximo ganador de la categoría con cinco títulos) asume interinamente. El representativo nacional venció 1 a 0 con gol de Ángel Di María. Al finalizar el partido, Lionel Messi, quien había tenido una aceptable actuación - regular si se tiene en cuenta el nivel que despliega habitualmente en España- dijo: “Me sentí muy cómodo. El equipo intentó jugar a lo que hace el Barcelona”.
Grondona tomó nota. Y el Checho, que ya había puesto en manifiesto públicamente sus ganas de estar en la mayor, después de ganar la medalla de oro en Beijing 2008, cuando Basile tambaleaba en el cargo, fue por más, y para el amistoso ante España citó a dos grandes amigos de Messi: Gabriel Milito y Oscar Ustari.
Y Argentina, ese 7 de septiembre del 2010 goleó en el Monumental 4 a 1 al flamante campeón del mundo, que jugó con mayoría de suplentes, sin actitud, para cumplir con el calendario. Allí Grondona no dudó. Tenía en Batista, un tipo laburador tácticamente, de muy bajo perfil, bancado por Messi, que hasta podría aceptar “sugerencias” de quien maneja la AFA desde 1979, el candidato ideal. En definitiva, el Checho era la antítesis perfecta de Maradona, después de todo lo que había vivido (y sufrido) Grondona con el 10.
Confirmado Batista en el puesto, el ex volante central campeón en México 86 pensó que al tener en Messi su as de espadas, la única de forma de hacerlo sentirlo cómodo era imitando al Barcelona. Como si la perfección formada en años de trabajo, forjada en el semillero, podría adquirirse en, como máximo, 20 días de preparación. Así, armó en la selección un 4-3-3. Puso en Cambiasso y Banega, para hacer las funciones de Xavi e Iniesta. No se dio cuenta que el Cuchu tiene más marca, y necesita para poder rendir, jugar delante de un cinco de marca, y no en un costado, en donde exhibe toda su lentitud. Tampoco percató que el ex Boca es un futbolista muy irregular.
Así y todo, la idea funcionó en los amistosos y le ganó a Brasil 1 a 0 y a Portugal 2 a 1. Aunque el nivel nunca fue del todo bueno.
Cuando llegó la hora de hacer la lista para la Copa América, el Checho, asediado por su poca popularidad, y la presión de tener a Tevez, el jugador del pueblo, fuera de sus planes, decidió incluirlo entre los 23. No solo eso: le dio la titularidad. Así, atrás habían quedado sus palabras sobre porque el ídolo popular no estaba en su consideración.(¿cuánto habrá tenido que ver la reacción de Tevez contra Grondona por la no continuidad de Maradona?). También, muy, pero muy atrás, había quedado su credibilidad.
Y comenzada la Copa América, la primera gran prueba de su proceso, Argentina empató ante Bolivia, de lo más pobre del continente, y contra Colombia, un conjunto con buenos jugadores, aún en formación. El nivel exhibido hasta el momento fue muy pobre, con muy poco fútbol, casi sin llegar al arco rival, salvo por alguna individualidad. Y su as de espadas, Messi, está muy incómodo en el plan que él mismo había planeado. Ahora deberá ganarle sí o sí a la Sub 23 de Costa Rica, para poder acceder a los cuartos de final, y aún soñar con el primer título en mayores después de 18 años.
¿El desenlace? Ojalá sea el mejor para todos los argentinos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario