viernes, 17 de septiembre de 2010

Es lo que hay

No es una extensión de la nota publicada el 19 de marzo en este sitio, pero bien podría serlo. Paso el Mundial, hubo tres meses de preparación, se incorporaron futbolistas nuevos, pero todo sigue igual. El nivel del fútbol local continua siendo un verdadero cachetazo contra el entretenimiento del público.

Pasado ya un cuarto del del torneo, es cuestión de sentarse un fin de semana y observar los 10 partidos de la fecha. Allí se observara que la pelota está todo el tiempo en el aire, que los jugadores corren, traban, cabecean, friccionan, pero no brindan algo distinto con la pelota en los pies. Que todo situación peligrosa se limita a una acción de pelota detenida, o al error del rival.
Así, un entrenador cultor del juego vistoso como Ramón Dìaz, se adapta al Ford Falcòn que agarró, y hace que su equipo sea áspero, con gran rigor de la marca y, como si fuera hockey, apele solamente a los corners, tiros libres, a través del juego aéreo de Balsas, Tula, Botinelli, Pereyra para marcar la diferencia. Así, un verdadero revolucionario, con una mentalidad diferente a los demás como Ángel Cappa, dice que no es obligaciòn que "su " River puntero gane jugando bien, y en los entrenamientos de la semana les da pesas a sus dirigidos, guardando las pelotas. ¿Acaso Cappa se olvidò de todo lo que hizo en Huracán, y del pensamiento que mantuvo toda su vida? Seguramente no, pero cedió a la presión de un club tan grande como River, y de la prensa deportiva, cada vez más amarilla, que hace del bajo promedio del Millonario una cuestión de Estado. Así, cada vez es más habitual ver en las formaciones titulares centrodelanteros como Delorte, Balsas, Stracqualursi, que superan el metro noventa, limitados con los pies, pero "importantes" para el juego aereo en ataque y en defensa, y para pivotear constantemente el balón, como si fueran Luis Scola en pleno Mundial de Turquía.
Sin embargo, como siempre, existen aires frescos en el medio de este calor agobiante, y son Godoy Cruz y Vèlez. Los mendocinos cada vez juegan mejor, y en cualquier cancha,les pinta la cara a sus rivales, con un David Ramìrez brillante, muy bien acompañado por Nicolás Olmedo y Diego Villar. En tanto, los de Liniers, aunque son más irregulares, también dieron muy buenos espectáculos, en especial de local, a través de la gambeta del Burrito Martìnez, el juego de Maxi Moralez, la potencia de Santiago Silva, y la técnica de Leandro Somoza y Víctor Zapata.
Ojalá que los demàs lo tomen como modelos y lo copien. Se lo agradecerìamos todos los que nos gusta el buen fútbol.

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