viernes, 19 de marzo de 2010

LA TRISTE REALIDAD DEL FÚTBOL ARGENTINO


"El campeonato argentino es de cabotaje", dijo Mauricio Macri años atrás cuando Boca ganaba cualquier certamen internacional que le pusieran enfrente, en una frase que fue repetida hasta el hartazgo por los periodistas deportivos . Sin embargo, ese comentario tiene plena vigencia en la actualidad: en el torneo local se juega cada vez peor, ya que abundan las patadas y roces, y escasean el buen fútbol, los tacos, los caños, es decir, lo que a la mayoría de gente les gusta ver. Así, los directores técnicos son cada vez más importantes en los equipos, no solamente en el planteo táctico de los partidos, sino también en como saben sacar provecho de la pelota paradas, que antes era un recurso, y ahora se ha transformado en el principal arma para llegar al gol. El mejor exponente de esta situación es el último campeón, Banfield, conjunto que si bien no era para nada agradable verlo jugar, consiguió el último Apertura en forma justa, más allá de algunas fallos arbitrales a favor, como el triunfo ante Tigre, en la anteúltima fecha.
Del mismo modo, el actual puntero, Independiente, si bien cuenta con un entrenador como Américo Gallego, que pregona un fútbol vistoso, está en lo más alto, más que nada por las actuaciones sobresalientes de su arquero, Adrián Gabbarini, que por su exhibición de "tiki-tiki". Asimismo, el escolta, Godoy Cruz, es un elenco que se preparó para pelear el descenso, y como tal se encarga de convertir un gol para después defender como sea la diferencia, en un mensaje que los jugadores aprendieron a la perfección de Omar Asad, quien a su vez demostró ser un fiel discípulo de Carlos Bianchi.
En definitiva, ojalá que en un corto plazo esta tendencia se modifique, y se tome como modelo al Huracán de Ángel Cappa, para que se pueda disfrutar de buenos espectáculos, fecha tras fecha.

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